LOS 100 AÑOS DE LA PANADERA DOÑA MARIA LAREZ DE MARCANO

Publicado el 11/07/2019
Desde hoy nos de declaramos en celebración por los 100 años de Doña María Larez de Marcano, declarada Patrimonio Cultural Viviente del Municipio Arismendi y afectivamente lo es de todo el estado Nueva Esparta, insigne y legendaria panadera de La Asunción.

Sin duda alguna la ciudad de La Asunción es por antonomasia y por tradición lugar  de ascendencia y linaje del arte de la elaboración del pan en la Isla de Margarita, ya en el siglo XVI en Cubagua se hace presente la harina de trigo y la elaboración del pan, luego con la diáspora cubaguense se introduce en el Valle de San Juan, pero su arraigo se produce en nuestra Ciudad, la capital, y es así como esta añeja y hereditaria usanza asuntina se fue transfiriendo de generación en generación, y afirmamos con cariño “La Asunción sabe y huele a pan”.

Aquí terminando la segunda década del siglo XX, exactamente el 11 de julio de 1919 en el hogar de José Vicente Lárez y Rosa Carmen Lárez de Lárez, nace María Verónica, quien junto a su hermano mayor Narciso, y las que vendrían más tarde Eladia y Rosa, formaron los Lárez Lárez de la Portada de La Asunción, exactamente al lado de la Casa del Maestro, gente de pan.

En este entorno panadero, de harina de trigo, del fogaje del horno, del amasado, bajo los consejos de su abuela materna, de su “mamá Inés” y  de sus tías, jugando a hacer pan con pedacitos de masa que los mayores ponían en sus manos, fue creciendo en el sentir de la  jovencita María Verónica, el apego y el arraigo que solo se transmite con el amor y ejemplo de esa constancia que nos identifican, y ya no son extraños para ella la elaboración de los afamados pan de leche y pan aliñado, y los no menos apetecibles cuca, cuca pargueta, empanada de guayaba, rosca cubierta y rosca abrillantada, saboyano, tunja, bizcochuelo, entre otras delicias que salían de las manos creadoras de sus familiares.

La Asunción siempre ha sido una ciudad festiva, religiosa, histórica, y su Plaza Bolívar escenario de conciertos, encuentros y retretas, ya la señorita María Verónica en compañía de las amigas acostumbraban a reunirse en torno a la Iglesia Catedral para disfrutar de esos domingos solariegos, es así como Cupido toca su corazón, y es un integrante de la Banda “Francisco Esteban Gómez”, el trompetista Domingo Marcano, autor del “Himno a Arismendi” y otras piezas,  quien entre galanteos y serenatas la lleva al altar en 1939, a la edad de 20 años.

Comenzó así, el matrimonio de la panadera y el músico, artes muy recurrentes y de raigambre  y orgullo de la asuntinidad, Domingo  y María, ahora la señora Marcano, se mudaron a El Copey en la  Calle Unión, allí montaron el horno, y se convirtió en el negocio de los Marcano Lárez, que dos años después trajeron al mundo a su primogénita Argelia Margarita, que con Cecilia Margarita, Rosa Ana y María Alcira, complementaron una hermosa familia también de tradición panadera.

Las manos creadoras de María Lárez de Marcano, marcaron la pauta en la enseñanza del arte en su hogar; en 1980, el alma noble de Domingo se elevó al cielo, dejando un hondo vacío el hogar, pero María unida en un solo corazón con sus hijas, supo seguir adelante, se sobrepuso y continuó en su labores, con el orgullo, la prestancia y el arrojo que identifican a la mujer margariteña.

Hoy las arrugas adornan tu lindo rostro, tu sonrisa es una luz de esperanza y tu mirada es un espejo de recuerdos, oír tu voz  es hacer un recorrido por toda esa semblanza de lo que significa el arte de pan asuntino, hoy tu humanidad celebra 100 años, tu gente desde la  panadería “El Pan de Mama”, te ennoblece, el pueblo asuntino te enaltece  y el conglomerado neospartano te da  las gracias, gracias María, Gracias Mama, Tu eres Identidad. Dios te Bendiga.

(Verni Salazar, HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES, 11 VII 2019) 
Foto Daniel Ancieta